sábado, 12 de abril de 2008

Generación Argentina de 1940

Introducción al libro (por Juan Waldemar Wally)

La generación argentina de 1940 -la de los nacidos entre 1888 y 1902- fue la de mayores riquezas individuales de nuestra historia: pensadores, escritores, artistas, políticos, juristas, economistas. Esta generación fue la protagonista de una gran transformación económico-social, de la revalorización de nuestras raíces culturales, consagró el revisionismo histórico. Tuvo a la justicia social como su valor dominante, acompañado por la soberanía integral, en lo político-económico y en lo cultural. Muy especialmente la década del 40 fue de esplendor para la música popular rioplatense.
Sin embargo, esta generación no alcanzó a completar su ciclo histórico, su misión quedó trunca. Los graves sucesos de 1954 y 1955 marcan una fractura que signa a la Argentina por casi tres décadas. Este trabajo es un ensayo de reflexión e interpretación sobre las luces y sombras de un período crucial de nuestra historia.
El año del Libertador General San Martín -1950- fue de plenitud histórica. Es cierto que desde el punto de vista económico habían surgido nubarrones en el horizonte, pero el pueblo argentino gozaba mayoritariamente de un alto nivel de vida, confiaba en el liderazgo carismático de Perón y Evita, se multiplicaban las obras públicas con contenido social (hospitales, viviendas, escuelas, hogares de niños y ancianos) y, sobre todo, se sentía el inmenso orgullo de la argentinidad. El país crecía, distribuía sus riquezas, tenía una lúcida política internacional, y en múltiples manifestaciones culturales afianzaba su sentir nacional: la década del 40 fue de oro para la música nacional, el cine y el deporte, y el revisionismo histórico avanzaba en forma vertiginosa a través de la infatigable labor de historiadores y ensayistas. Así lo registro en mi memoria (en 1950 ingresé en la escuela secundaria), pero lo confirmo a través de la investigación histórica.
A partir de 1940, y muy especialmente en 1943, se advierte el decidido paso al primer plano del protagonismo histórico de la generación décima de la historia argentina, de acuerdo a la cronología propuesta por Jaime Perriaux, inspirado en el pensamiento de José Ortega y Gasset(1). La generación 10ª es la de los nacidos entre 1888 y 1902, tiene su etapa de formación entre 1910 y 1925 ("juventud de la generación"), la de gestación entre 1925 y 1940 y la de gestión entre 1940 y 1955. Dejo constancia de que, salvo expresa aclaración, los protagonistas aquí nombrados pertenecen a la generación 10ª. También en algunos casos considero como pertenecientes a esta generación a hombres nacidos en 1887 (Edelmiro J. Farell y Armando Discépolo ) y a otros nacidos en 1903 (Juan Atilio Bramuglia, Antonio Benítez, Luis Gay y Eduardo Mallea), dado que según el criterio de análisis generacional, el año "fronterizo" entre una y otra generación es difuso, de transición: no se trata de un criterio cuantitativo sino cualitativo, de adhesión a determinadas ideas-fuerza y de una sensibilidad vital compartida(2). No tendré en cuenta para el criterio generacional a los extranjeros aquí citados, salvo que hayan residido en forma permanente en la Argentina, pues este método supone compartir no sólo el tiempo histórico, la coetaneidad, sino también un mismo ámbito geográfico. De cualquier modo es interesante señalar a latinoamericanos con una similar "sensibilidad vital" a la de Juan Domingo Perón: el peruano Víctor Manuel Haya de la Torre y el ecuatoriano José María Velazco Ibarra, que son de su misma generación (Haya de la Torre nació el mismo año que Perón, 1895, y Velazco Ibarra en 1893).
Esta generación, a mi entender la de mayor riqueza en individualidades de la historia argentina, es valorada en su etapa juvenil o de formación por Ortega y Gasset, quien en 1924 decía que sus mayores esperanzas estaban puestas en la juventud argentina -más aún que en la española-, aunque percibe en ella falta de disciplina y rigor mental. Decía así Ortega: "Son ustedes más sensibles que precisos y mientras esto no varíe, dependerán íntegramente de Europa en el orden intelectual"(3). Afirma más adelante que la nueva generación necesita completar sus magníficas potencias con una rigurosa disciplina mental. Tras su segundo viaje a la Argentina en 1928 -finales de la presidencia de Marcelo T. de Alvear- escribe en un breve ensayo: "Me he estremecido al pasar junto a una posibilidad de alta historia y óptima humanidad con tantos quilates como la Argentina"(4).
Efectuando una rápida ojeada sobre la juventud argentina de 1924, en la cual Ortega depositaba tantas esperanzas, nos encontramos con los siguientes nombres (señalo la edad en 1924): los filósofos Carlos Astrada (30), Tomás Casares (29), César Pico (29), Nimio de Anquín (29), Leonardo Castellani (25), Ángel Vasallo (22), Luis Farré (22). Entre los pedagogos, Celia Ortiz de Montoya (29), Juan Emilio Cassani (28), Juan Mantovani (26). Entre los escritores del grupo denominado "Florida", Jorge Luis Borges (24), Francisco Luis Bernárdez (24), Eduardo González Lanuza (24), Leopoldo Maréchal (24), Eduardo Mallea (21). Entre los del grupo "Boedo", Roberto Arlt (24), Armando Cascella (24), Nicolás Olivari (24), Leonidas Barletta (22). Historiadores como Rodolfo Irazusta (27), Julio Irazusta (25), Ernesto Palacio (24). Volviendo a escritores y ensayistas: Ezequiel Martínez Estrada (29), Raúl Scalabrini Ortiz (26), Arturo Jauretche (23). Un poeta popular como Enrique Santos Discépolo (23). Políticos como Gabriel del Mazo (26), Arturo Illia (24), Vicente Solano Lima (23), Crisólogo Larralde (22). Militares que tuvieron gran trascendencia política, como Juan Domingo Perón (29), Eduardo Lonardi (28), Domingo A. Mercante (26). Economistas: Federico Pinedo (29) y Raúl Prebisch (23). Periodistas: Alberto Gainza Paz (25) y Roberto Noble (22). Artistas plásticos: Aquiles Badi (30), Héctor Basaldúa (29), Lino Spilimbergo (28), Horacio Butler (27), Enrique Policastro (26), Ramón Gómez Cornet (26), Raquel Forner (22), Demetrio Urruchúa (22). Músicos como Juan José Castro (29) y Luis Gianneo (27). Dejo constancia de que sólo consideré algunos de los más representativos de los nacidos entre 1894 y 1902, dejando de lado a los que en ese entonces tenían más de treinta años (nacidos entre 1888 y 1893). La nómina completa podrá consultarse en la cronología que anexo, que incluye a los grandes cultores de la música popular rioplatense.